Conozcamos que es Agroecología
La revolución agroecológica de América Latina
Las iniciativas agroecológicas pretenden transformar los
sistemas de producción de la agroindustria a partir de la transición
de los sistemas alimentarios basados en el uso de combustibles
fósiles y dirigidos a la producción de cultivos de agroexportación y
biocombustibles, hacia un paradigma alternativo que promueve la
agricultura local y la producción nacional de alimentos por campesinos
y familias rurales y urbanas a partir de la innovación, los recursos
locales y la energía solar. Para los campesinos implica la posibilidad de
acceder a tierra, semillas, agua, créditos y mercados locales, a través
de la creación de políticas de apoyo económico, iniciativas financieras,
oportunidad de mercados y tecnologías agroecológicas.
La idea principal de la agroecología es ir más allá de las prácticas
agrícolas alternativas y desarrollar agroecosistemas con una mínima
dependencia de agroquímicos e insumos de energía. La agroecología
es tanto una ciencia como un conjunto de prácticas. Como ciencia
se basa en la “aplicación de la ciencia ecológica al estudio, diseño y
manejo de agroecosistemas sustentables” (Altieri, 2002). Lo anterior
conlleva la diversificación agrícola intencionalmente dirigida a promover
interacciones biológicas y sinergias benéficas entre los componentes
del agroecosistema, de tal manera que permitan la regeneración de la
fertilidad del suelo y el mantenimiento de la productividad y la protección
de los cultivos (Altieri, 2002). Los principios básicos de la agroecología
incluyen: el reciclaje de nutrientes y energía, la sustitución de insumos
externos; el mejoramiento de la materia orgánica y la actividad biológica
del suelo; la diversificación de las especies de plantas y los recursos
genéticos de los agroecosistemas en tiempo y espacio; la integración
de los cultivos con la ganadería, y la optimización de las interacciones
y la productividad del sistema agrícola en su totalidad, en lugar de los
rendimientos aislados de las distintas especies (Gliessman, 1998). La
sustentabilidad y la resiliencia se logran por medio de la diversidad
y la complejidad de los sistemas agrícolas a través de policultivos, rotaciones, agrosilvicultura, uso de semillas nativas y de razas locales
de ganado, control natural de plagas, uso de composta y abono verde y
un aumento de la materia orgánica del suelo, lo que mejora la actividad
biológica y la capacidad de retención de agua.
Hay otro tipo de alternativas agrícolas que son significativamente
diferentes de los enfoques agroecológicos. Por ejemplo, la agricultura
orgánica o ecológica que mantiene monocultivos depende de insumos
externos biológicos y/o botánicos, y no está basada en principios
agroecológicos. Este enfoque de "sustitución de insumos” esencialmente
sigue el mismo paradigma de la agricultura convencional, es decir,
superar el factor limitante, pero esta vez con insumos biológicos u
orgánicos. Muchos de estos "insumos alternativos" se han convertido
en mercancía, por lo tanto, los agricultores siguen dependiendo de
proveedores, cooperativas o empresas (Rosset y Altieri, 1997). Nosotros
sostenemos que los sistemas agrícolas que no cuestionan la naturaleza
del cultivo, que dependen de insumos externos, que se basan en sellos
de certificación extranjeros y caros, o en sistemas de comercio justo
destinado sólo para la agro-exportación, ofrecen poco a los agricultores,
volviéndolos dependientes de insumos y mercados externos.
La agricultura orgánica pretende optimizar la utilización de
insumos pero no considera el rediseño productivo lo que condena a la
dependencia de insumos externos. Los nichos del mercado (orgánico y/o
comercio justo) de los países ricos, presentan los mismos problemas de
cualquier régimen de agroexportación al no dar prioridad a la soberanía
alimentaria (que se define aquí como el derecho de las personas para
producir, distribuir y consumir alimentos sanos y cerca de su territorio
de una manera ecológicamente sostenible). Más bien, tienden a
perpetuar la dependencia y el hambre (Altieri, 2009).
Los sistemas agroecológicos están profundamente arraigados
en la racionalidad ecológica de la agricultura tradicional (Altieri, 2004;
Toledo, 1990). Existen muchos ejemplos de sistemas agrícolas exitosos,
caracterizados por su gran diversidad de cultivos y de animales
domesticados, por el mantenimiento y mejora de las condiciones edáficas
y por su gestión del agua y de la biodiversidad, basados todo ellos en
conocimientos tradicionales (Toledo y Barrera-Bassols, 2008). Estos
sistemas agrícolas no sólo han alimentado gran parte de la población
mundial en diferentes partes del planeta, particularmente en los países
en desarrollo, sino también ofertan muchas de las posibles respuestas
a los retos de la producción y la conservación de los recursos naturales
que afectan al medio rural (Koohafkan y Altieri, 2010).
(Texto extraído "La revolución Agroecológica de América Latina" )

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